¿Qué son los tampones, es bueno usarlos?

como usar tampones para menstruación

El uso de tampones puede hacer que apenas nos demos cuenta de que tenemos la regla. Durante la mayor parte de nuestra vida, las mujeres convivimos con la menstruación. Aproximadamente desde los 12 hasta los 50 años, tenemos la regla y solo buscamos una cosa: estar cómodas durante esta fase del ciclo menstrual.

Los tampones femeninos pueden ser muy útiles mientras menstruamos. Sus características lo convierten en el compañero indispensable para que las mujeres de cualquier edad puedan usarlo con confianza, seguridad, confort y eficacia. Te mostraremos todo lo que debes saber acerca del uso de los tampones para mujeres y la fase menstrual será mucho más cómoda.

¿Qué son los tampones?

Durante el periodo fértil de la mujer, aproximadamente cada 28 días, la regla es la forma que tiene el útero de desprenderse de su revestimiento y expulsar los restos del óvulo que no ha sido fertilizado. Ese es el sangrado llamado menstruación.

En estas fechas, las mujeres contamos con varios métodos para controlar el flujo menstrual: las toallas sanitarias, también denominadas toallitas higiénicas o compresas, y el tampón. La diferencia entre ambos productos es el uso externo o interno.

Aunque son dos productos ampliamente utilizados, existen dudas y temores alrededor del tampón.

La timidez, en muchos casos, nos obliga a aceptar falsos mitos: que producen el Síndrome del Shock Tóxico (SST), que no se pueden usar si eres virgen, que afectan el himen o que duele ponérselo. ¡Vamos a despejar tus dudas!

¿De qué están hechos los tampones y cómo se utilizan?

Los tampones están fabricado con fibras naturales, entre las que predomina el algodón. Su recubrimiento facilita su postura, haciendo que la introducción y la extracción del tampón sea suave y deslizante.

Su forma termina en una punta redondeada que permite su inserción sin molestias. Van equipados con un fuerte cordoncito que queda por fuera de la vagina, del que se tira suavemente para extraerlo.

Existen tres tipos de tampones: los que se usan sin aplicador, los de aplicador de cartón y los de aplicador de plástico. Los tres modelos son completamente seguros y su diferencia radica en la forma en que elegimos ponernos el dispositivo y de lo que nos resulte más confortable.

Todos ellos destacan por su comodidad y porque no notas que los llevas puestos. El método de uso es idéntico: retiras el envoltorio, introduces la punta en tu vagina y lo empujas suavemente hasta que lo hayas insertado. En cuanto los uses, verás que resultan tremendamente cómodos y te mantienen a salvo de malos olores.

¿Son seguros los tampones?

Muchas mujeres sienten miedo por el Síndrome de Shock Tóxico, lo que difiere de las conclusiones de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. Los problemas surgieron en los ochentas y se debieron a cambios en la industria y al comportamiento personal de las mujeres que lo usaban.

Es el mismo síndrome que puede aparecer en niños que usan pañales desechables, sobre los que también se lleva un estricto control. Por ello, si notas alguna molestia o fiebre, acude al médico, pero en la actualidad el SST es prácticamente inexistente.

El control de calidad y seguridad de los tampones es realizado por personal ajeno a la marca que los fabrica, para garantizar que cuenten con el visto bueno de expertos independientes, autoridades sanitarias, científicos y médicos.

Estos expertos revisan la seguridad de los materiales de los tampones y sus aplicadores; el grado de absorción; su predisposición a desarrollar bacterias perjudiciales o si modifican la composición bacteriana de la vagina.

Pero lo más importante es que la FDA asegura la eficacia y seguridad de todos los tampones comercializados y que cumplen con todas las normas, incluso en la revisión previa al lanzamiento al mercado del tampón.

¿Qué debo saber a la hora de usar el tampón por primera vez?

 como usar tampones femeninos

Lo más importante es que erradiques el miedo al SST. Cualquier cosa que introduzcas en tu vagina podría producirlo: tampones, esponjas absorbentes, las copas menstruales o los diafragmas. La probabilidad de padecerlo es mínima y, aunque no lo creas, depende más de tus hábitos de higiene.

Lava tus manos con agua y jabón. Quita el envoltorio al tampón, tanto si es con o sin aplicador, tómalo entre los dedos pulgar e índice. Elige una postura cómoda, la mayoría de las mujeres prefieren poner un pie sobre la taza del baño y eso las deja en una posición más abierta para terminar el proceso.

Si es sin aplicador, coloca el tampón con la punta redondeada en la apertura de la vagina. Empuja suavemente, hasta que notes que está dentro y no te molesta. El cordón quedará por fuera.

Si es con aplicador, saca la parte trasera del aplicador. Colócatelo como te hemos comentado. Pon la punta del aplicador redondeado en la vagina y empuja suavemente el dispositivo trasero, que se encargará de realizar la introducción del tampón.

Por cierto, casi todas las mujeres hemos tenido que hacer algunos ensayos. A partir de aquí, procura cambiar el tampón teniendo en cuenta tu flujo menstrual. Elige el tampón que se ajusta a la cantidad de flujo menstrual que tengas: medio o súper.

No los uses si no tienes la regla o si la cantidad de flujo menstrual es demasiado pequeña.

El tampón necesita humedad para absorber y expandirse.

Todo dependerá del volumen del sangrado y de lo que vayas a hacer. Puedes combinarlos perfectamente con las compresas o toallas diarias, que podrás utilizar, por ejemplo, para dormir. Ambos productos conseguirán que tu regla sea natural y muy cómoda, gracias a su suavidad y seguridad.

¡Por último, anímate a probar los tampones! Millones de mujeres de todas las edades lo usan en todo el mundo, con un resultado fantástico. Haz que tu menstruación te resulte más cómoda y disfruta en cada situación, con una protección higiénica y segura, gracias a ellos y a las toallitas diarias.

¿Los has probado ya? Cuéntanos cómo ha sido tu experiencia y cómo te llevas con tu periodo desde que usas tampones.

 

Fuentes: